Madrid y la bohemia

La bohemia surge en España como un fenómeno fundamentalmete literario a finales del siglo XIX, coincidiendo con el ocaso del predominio del naturalismo y el inicio del modernismo.

Fenómeno urbano, tiene a Madrid como protagonista y escenario de los anhelos y desventuras de sus protagonistas, a imitación del mítico París, dominador de las mentes de todos los artistas del momento.

Madrid se convierte en un sucedáneo de París. Sus cafés y las redacciones de sus periódicos son punto de referencia para las jóvenes promesas de escritores que llegan a sus calles con la esperanza de labrarse un nombre en el difícil mundo literario. Su sueño es codearse con los escritores por ellos admirados y publicar junto a sus firmas.

Vivir para la literatura y la creación artística como única meta es el fín y la justificación de su existencia, frente a una sociedad burguesa donde la mediocridad es la norma y el egoísmo su única moral. Con ella chocan los jóvenes bohemios, desde la defensa de sus valores estéticos e inconformistas. El rechazo del mercantilismo y de los gustos dominantes de una sociedad decadente como la española de su época, lanza a estos jóvenes, en muchos casos, a una vida difícil, llena de penurias económicas y de dificultades de toda índole.

Escandalizar a la gente bien pensante es obligada norma de conducta, desde la indumentaria personal hasta la creación artística. Las largas melenas y barbas son habituales junto con los sombreros de ala ancha o las chalinas anudadas descuidadamente. Todo vale en su lucha por alcanzar el reconocimiento, por su enfrentamiento a la formas y valores de la decadente burguesía. Muchos serán los que con el trascurrir de los años se irán acomodando a las formas y quehaceres tan criticados antaño, pero otros tantos continuarán manteniendo sus creencias y actitudes de rechazo del mundo burgués. Su literatura, en la que frecuentemente aparecen los bajos fondos, los desheredados y las protestas por las injusticias, está dominada por un lenguaje desgarrado, violento y provocador en donde conviven palabras de jerga con otras del vocabulario suburbial y donde una demoledora ironia lo preña todo.

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