Tertulias literarias en Madrid

El antecedente más directo de lo que serían las tertulias, lo podemos situar en los no menos famosos mentideros de la villa: grupos de vecinos que se reunían espontáneamente en algún punto de la geografía urbana de la capital a charlar, o mejor a escuchar, los relatos de los últimos acontecimientos y sucesos, siempre entorno a ese corro formado aleatoriamente y abierto a cualquiera que tuviese algo interesante que contar.

De estos mentideros populares, ágoras modernas, hasta las tertulias literarias del siglo XX hemos de pasar, sin lugar a dudas, por aquellas reuniones que los ilustrados crearon como punto de encuentro para sus discusiones políticas en aquellos elegantes salones vedados al pueblo llano. "Todo para el pueblo , pero sin el pueblo" como rezaría en una de sus máximas más populares. El siglo XIX, vio el auge de los cafés , como establecimientos públicos, donde se consumía preferentemente ese moderno brebaje, que poco a poco fue arrinconando al chocolate, o a el agua de cebada como bebidas mas demandadas. La invasión del ejercito francés a las ordenes de Napoleón, dio al traste de las incipientes tertulias, no esta el horno para momentos de discusiones mas o menos teóricas, sobre posibles sexos de los nunca vistos ángeles. Solo cuando los franceses marchan del país, surgen infinidad de tertulias en los nuevos cafés o en las fondas mas al uso. Serán los liberales quienes llevaran la voz cantante frente a los absolutistas o serviles menos dados a vivir de puertas a la calle que los liberales, mas amantes de las relaciones sociales y de la comunicación. Comienza el tiempo donde la historia en todas sus facetas, se escribirá en primera persona en los cafés, más famosos del momento.

Escritores y artistas, al igual que muchos otros liberales, no dudan de emplear las armas cuando el momento político lo requiera, o sufrir las cárcel más siniestra cuando la represión mas dura vuelve después del corto triunfo de la libertad. Es el momento de cafés como el Lorenzini, donde se reunían los jacobinos, o la Fontana de Oro, descrito por Galdós, o el del Buen Suceso en la calle Atocha. En todos ellos bullía la vida literaria y política; en sus mesas de mármol brillaban los ingenios de la época, en continuo ir y venir de parroquianos, en unos locales que apenas cerraban para poder limpiar el establecimiento. A su sombra y a su calor han vivido su vida literaria infinidad de escritores, consagrados algunos y olvidados hoy los más.

Share

QUE HACER EN MADRID

Formulario de contacto para anunciantes