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José Giral: un boticario republicano en Madrid

Hijo de emigrante soriano y madre cubana, nació el 22 de octubre de 1879, en Santiago de Cuba. Desconocemos cuándo regresó a España, pero es presumible que después del desastre de 1898, y ya en la metrópoli estudió en el instituto madrileño del Cardenal Cisneros y luego cursó la carrera de Farmacia y la de Ciencias en su rama de Químicas.

En la Universidad formó parte de la Unión Universitaria, grupo que intentaba la regeneración de la enseñanza superior, alentado por Unamuno y Giner de los Ríos. También en las aulas entró en contacto con José Rodríguez Carracido, que se convertiría en su amigo y mentor.

En septiembre de 1902, consiguió el doctorado en Químicas con premio extraordinario, y dos años después el de Farmacia.

Trabaja entre tanto en diversos laboratorios madrileños, y en 1903 aparece como uno de los socios fundadores de la Sociedad Española de Física y Química y publica artículos en sus respectivos Anales. En 1904, gana la oposición a Auxiliar del segundo grupo de la Facultad de Farmacia madrileña y en 1905, la cátedra de Química Orgánica de la Facultad de Ciencias de Salamanca.

También viaja por Francia, donde estudió la organización de la investigación gala. Esta singular experiencia la contó en una memoria y en conferencias en Salamanca y en el Ateneo de Madrid.

En Salamanca fundó la Sociedad Química Salmantina, dedicada a la obtención de la gelatina y a la explotación de la digital.

Hacia 1914, abrió farmacia junto a la Plaza Mayor. Entró en contacto con Unamuno que le visitaba en su farmacia y fue encarcelado después de la huelga general de 1917, por sus ideas reformistas y revolucionarias.

Durante sus años salmantinos publicó su libro de texto 'Análisis orgánico funcional' y comenzó sus investigaciones acerca de la alimentación humana, preocupado por la dieta de la clase obrera. También en Salamanca se casó y allí nacieron sus hijos.

En 1920 lo encontramos ya en Madrid regentando la farmacia del número 35 de la calle Atocha. Instaló una rebotica en su entresuelo, dotada con una buena biblioteca y un laboratorio de análisis químico. Publica trabajos en los Anales de la Sociedad de Física y Química.

Sus orígenes ideológicos hay que situarlos en Salmerón. Sus seguidores proponían la separación de la Iglesia y el Estado, se mostraban contrarios a la pena de muerte y abiertos a colaborar con la clase obrera y los nacionalistas. En su rebotica, y durante la dictadura de Primo de Rivera, que visitó alguna vez Azaña, se constituyó Acción Republicana, en contacto permanente con Unamuno, entonces exiliado en Francia, así como con los redactores de Hojas Libres, publicadas por Eduardo Ortega y Gasset y Carlos Esplá.

En 1926, se constituye Alianza Republicana, unión de varios partidos con Acción Republicana. Las reuniones se hicieron en su ya famosa rebotica. Giral entró a formar parte de esta Alianza.

Opositó a la Cátedra y durante el banquete que se le ofreció por su triunfo, se apagó la luz, lo que se aprovechó para dar vivas a la República, mueras a Primo de Rivera y se cantó 'La Marsellesa'.

En 1930, Azaña alcanza la presidencia del Ateneo de Madrid, apoyado por Valle-Inclán y el propio Giral que era a la sazón presidente de su sección de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Y allí, en el Ateneo de Madrid, el 7 de agosto de 1930, se reunieron Lerroux, Azaña, Alcalá Zamora, Alvaro de Albornoz, Marcelino Domingo y José Giral para preparar 'El Pacto de San Sebastián', que sería uno de los decisivos pasos para el final de la monarquía.

El 18 de noviembre de 1930, Giral dictó una conferencia en el Ateneo de Madrid acerca de los 'Constantes físico-químicas de la sangre'. La concurrencia fue extraordinaria, y su éxito se explica porque a la salida le esperaban fuerzas especiales para llevarle a la cárcel.

Su primer cargo político fue el de Ministro de Marina, nombrado por Azaña, y muy contestado por las fuerzas conservadoras, que le apodaban 'el boticario'. Él aceptó el cargo por disciplina y sin ningún entusiasmo.

En la crisis de gobierno de noviembre de 1932, Giral fue sustituido con gran contento suyo, si bien siguió ejerciendo sus actividades parlamentarias.

Al fundarse en 1934 Izquierda Republicana, Giral aparece en su Consejo Nacional. El 25 de abril de 1935, es elegido Académico de la Real de Medicina. El 21 de diciembre es uno de los participantes en el pacto del llamado Frente Popular y en 1936 vuelve al Ministerio de Marina.

"Allí se rodeó de una guardia pretoriana de lealtad republicana, sin fisuras, todos masones como él. Gracias a ello logró mantener a casi todo la Armada fiel a la República, tras el Golpe de Estado, aunque se cometieron demasiados asesinatos horribles que fue incapaz de evitar", en palabras de Javier Puerto.

El 18 de julio aceptó la Presidencia del Gobierno tras haber dimitido Casares Quiroga y Martínez Barrio, y, de acuerdo con Azaña, armó a las milicias populares para hacer frente al levantamiento militar.

 

Pronto se vio sobrepasado por la irracionalidad de la guerra. Creó entonces los batallones populares, contribuyendo a la formación de un verdadero ejército republicano. Estableció los tribunales populares, para evitar más baños de sangre, incautó las industrias abandonadas y clausuró las organizaciones contrarias a la República. De este modo, y pese a la fugacidad de sus gobierno, tomó algunas medidas muy convenientes, si bien creyó siempre, ingenuamente, en la intervención extranjera europea a favor de la Segunda República Española.

Durante el gobierno de Largo Caballero, ejerció como Ministro Sin Cartera. En Valencia asistió al mítico 'Congreso de Escritores Antifascistas' y se opuso al intento de Largo Caballero de formar un gobierno sin comunistas, porque, pese a sus ideas republicanas moderadas, los consideraba los únicos capaces de aportar disciplina a las fuerzas antifascistas.

Con la llegada de Negrín pasó a ser Ministro de Asuntos Exteriores y dirigió todos sus esfuerzos en conseguir la ayuda de las democracias europeas.

A medida que avanzaba la guerra, confluyó con las ideas de Azaña de conseguir la paz a toda costa, frente a la posición contraria de Negrín.

Álvarez del Vayo y permaneció en el Gobierno como Ministro Sin Cartera y acompañó a Azaña al exilio. Más tarde cuando consiguió reunir a toda su familia, partió a México, donde fue recibido por el escritor Alfonso Reyes.

En 1945, fue elegido Presidente de la República Española en el exilio, donde consiguió el aislamiento internacional del régimen franquista. Por enfrentamientos con los socialistas, dimitió de su cargo y pasó a ejercer la docencia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Murió en 1962, pero de su fructífera vida nos queda un amplio repertorio de trabajos científicos así como una conducta ejemplar de hombre comprometido con su tiempo y con la República, una amistad profunda con Azaña, y una lucha contra la Monarquía, dado que para él este término era incompatible con el de democracia.

España gobernada por principio científicos. Desgraciadamente, como tantos otros españoles de su generación, el vendaval de la Guerra Civil acabó con todas sus ilusiones. Pero nos queda su ejemplo de luchador por sus ideas, de tolerancia con otras ideologías, y su valiente oposición a la barbarie fascista, por lo que fue blanco de sus odios y de sus patrañas.

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